ESTELA ARRIAGADA PSICODIAGNOSTICO

 INMIGRACIÓN Y CONDUCTA ANTISOCIAL:  LA NOSTALGIA DEL    VÍNCULO PERDIDO 

 
Estela Arriagada

 

El presente trabajo trata de una de las pérdidas que derivan del hecho migratorio: la que se refiere a vínculos familiares que se fracturan provocando en los hijos y bajo determinadas circunstancias, los efectos emocionales asociados a la deprivación. 

En la adolescencia, la banda se ofrece como una posibilidad de restitución del vínculo perdido. La estructura y funcionamiento de las bandas latinas en España están marcados por las reminiscencias, engranaje al que adhiere el sujeto deprivado cuando en la adolescencia se produce la reagrupación familiar. 

Palabras clave: Deprivación. Reminiscencias. Migración. Adolescencia. 
This paper approaches to one of the losses that are consequence of the fact of migratory experience: the one related to family ties fractures that provokes to there offspring and under certain circumstances that emotional effects associated to affective deprivation 
In the adolescence period the Juvenile Gang offers by itself as a possibility of restitution of those lost bonds. The structure and functioning of the Latin Juvenile Gangs in Spain are severely marked by affective reminiscences, machinery to which the deprivated adolescent adhere to when the family regrouping occurs 
Key Words: Deprivation. Reminiscences. Migratory. Adolescence 
 
1. Un escenario evolutivo: la adolescencia 
En la evolución de todo sujeto no existe escenario más convulso que la adolescencia. 
La conmoción sacude los mecanismos del sistema identificatorio; el empuje de lo real de la biología desestabiliza la estructura simbólica e imaginaria de la infancia y la visión de los mundos externo e interno cambia de foco; el cuerpo se rearticula con la Ley y en este contexto se prepara – con la consecuente carga de angustia – para la salida exogámica que remite a la resignificación retroactiva de otras pérdidas: nacimiento, ausencia de la madre como objeto de amor, angustia de castración... 
En estos momentos de vacilación fantasmática, el grupo de iguales se ofrece como alternativa en la búsqueda de modelos identificatorios que faciliten el desanudamiento de los lazos familiares, los cuales acaban representados en el escenario social que se transforma así en pantalla proyectiva del conflicto interno. Como dice Freud (1921;2563): En la vida anímica individual aparece integrado siempre efectivamente,“el otro”, como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo la psicología individual es al mismo tiempo y desde el principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado. 
Y así, en la brusca alternancia entre la independencia desafiante y la dependencia regresiva e incluso con la coexistencia de ambas en un momento dado, el adolescente traslada al grupo su lucha por sentirse real. (Winnicott,1960;113) 
 
Frente al ambiente ineluctable (grupo familiar/ grupo escolar) se instala el ambiente escogido (Rocheblave-Spenlé,1972;121) que constituye el grupo, proveedor de seguridad y de integración y cuya influencia se ejercerá sobre el sujeto justamente porque ha elegido libremente formar parte de él. 
Este paso por el territorio grupal, esencial en el acceso a la vida adulta, no está exento de conflictos. Equivale en la fantasmática adolescente a la destrucción de la cultura endogámica y a la consumación del parricidio de donde se derivan intensos sentimientos de culpa y de necesidad de castigo (Goijman y Kancyper, 1998;120). 
Será a través de la proclividad a la acción –uno de los rasgos más específicos de la adolescencia desplegada también en el contexto grupal-, donde procurará desmentir sus deseos pasivos, eludir la castración y utilizar al mundo externo con la intención de reforzar su narcisismo. Actuaciones que serán, en general, pasajeras y estarán al servicio del proceso evolutivo si encuentran límites saludables en el exterior que favorezcan su internalización desde la reflexión anticipatoria. 
 

 
Con todo, el adolescente espera del grupo la conquista de su autonomía personal. Sin embargo, la noción de autonomía y la de grupo se oponen (Fau,1964) por lo que una vez conquistada la independencia resultante de una identidad articulada, el sujeto abandonará el grupo que habría cumplido así su función de verdadero trampolín al mundo de los adultos. 
 
2. Un escenario externo: la migración 
Desde la clínica estamos asistiendo cada vez más a los efectos que ejerce la migración en la vida psíquica de muchos sujetos. Duelos sin elaborar, pérdida de referentes, sentimientos de identidad amenazados de fractura y una corte de sentimientos vinculados al rechazo, la nostalgia y la frustración encuentran su traducción en diversas patologías. 
A ello se suma el hecho de que los flujos migratorios están compuestos en muchos casos de padres y madres que buscan la salvación económica de sus familias a riesgo de la grieta que se abre en la continuidad vincular con los hijos. El soporte emocional para éstos cae entonces del lado de abuelos, tíos, o hermanos mayores que gestionan como pueden la responsabilidad de estas delegaciones en contextos socioeconómicos de riesgo y donde la ausencia de la figura del padre es habitualmente una realidad extendida. 
No es infrecuente que se alimente la confusión de roles (“la mami de aquí y la de allá”; “la mamá y la mamita”) para nombrar a la madre emigrante y a la abuela o la tía que pasan a desempeñar la función materna; tratamiento de la situación que es terreno abonado para mecanismos de disociación que contribuyen a divorciar los aspectos buenos y malos del vínculo. 
En tanto la madre emigrante vigila la evolución de sus hijos por vía telefónica mientras gestiona con mayor o menor fortuna la culpa por el abandono, la “mami de allá” aplica recursos que van desde una contención adecuada hasta el abandono de funciones que sintió que le fueron impuestas o, desde el otro extremo, a respuestas de sobreprotección frente a un menor cuyo desvalimiento convoca unos deseos de compensación que con el tiempo se revelarán como un coste demasiado alto. 
Todas estas situaciones resultan observables por nosotros2 cuando la situación económica en el país receptor adquiere la suficiente estabilidad como para que los padres consigan la reagrupación con sus hijos. 
Cuando estos son pequeños, sumado a que el tiempo de separación no ha sido prolongado, la despedida ha sido cuidada y elaborada, y donde además el vínculo ha logrado mantenerse con la participación comprometida de los adultos de ambas orillas, el re anudamiento de los lazos tiene más posibilidades de producirse de un modo saludable, favoreciendo así una integración confiada en el nuevo medio. La incorporación a la vida escolar complementa el proceso y, si todo este engranaje se articula con normalidad, el niño estará en mejores condiciones de abordar la pérdida de aquellas personas que, en ausencia de sus padres, fueron figuras de apego. 
Distinta es la situación cuando la reagrupación se produce en un momento evolutivo atravesado por la pérdida como el que constituye la adolescencia, donde no sólo se interrumpe la trayectoria vital que estaba teniendo lugar en el país de origen sino que además, como se ha dicho, el medio exterior cuenta con más posibilidades de instalarse como un escenario de confrontación para el adolescente, en este caso extranjero, distante de la plasticidad para su incorporación que le hubiera garantizado la infancia. 
Más riesgo reviste la situación cuando la reagrupación se produce no solo después de muchos años de ausencia que implican en el reencuentro un mutuo desconocimiento, sino además cuando fue programada sin que el adolescente participe con su propio deseo de emigrar, o peor aún, cuando tampoco para sus padres se trata del mejor momento para reagruparle y a pesar de ello, deben hacerlo obligados por las circunstancias: abuelas que enferman o mueren; abuelas, tíos o hermanos que no pueden abordar una adolescencia que, en ocasiones, se ha transformado en incontrolable. 
 
3. Un escenario interno: la deprivación 
(...) Las cosas marcharon lo suficientemente bien y después no marcharon lo suficientemente bien. Sobrevino un cambio que alteró por completo la vida del niño y ese cambio ambiental se produjo cuando el niño tenía suficiente edad para darse cuenta de lo que estaba sucediendo. (Winnicott ,1967;108) 
Si un cuadro depresivo en la madre determina una modificación en el vínculo con el niño, o la pareja de padres se separa, o bien cuando uno o ambos padres se separan del niño como puede suceder en la migración, en el menor afectado tiene lugar una deprivación. 
El alcance de la misma en la estructura de su personalidad, estará sujeta a variables individuales que contemplarán: las características y tendencias personales heredadas y adquiridas, las fijaciones a tipos pregenitales de experiencia instintiva, la existencia o no de un medio previo suficientemente bueno, la presencia o no de una situación triangular que será determinante de eventuales fallas de maduración en los niveles edípico y preedípico.(Winnicott, 1950;1960) 
La deprivación y las ansiedades correspondientes, sostiene Winnicott (1950), someten al sistema defensivo del niño a un esfuerzo excesivo. El niño podrá reaccionar desde lo depresión lo cual siempre constituirá una señal favorable e indicativa de que la unidad de la personalidad se ha mantenido, aunque ello también suponga que está asumiendo en ese momento la responsabilidad de todo lo que salió mal. Y todo ello siempre que este estado depresivo no vaya acompañado de intensas vivencias persecutorias. 
En algunos casos y con más frecuencia de lo que podría pensarse, continúa Winnicott, se produce una disociación de la personalidad. Así, el niño sin fuerzas para hacer otra cosa, presentaría una fachada exterior desde el sometimiento y la obediencia, mientras toda la espontaneidad del self permanece oculta y centrada en relaciones misteriosas con los objetos idealizados de la infancia. 
Podrán aparecer en él mecanismos regresivos que le lleven a refugiarse en fases tempranas del desarrollo emocional que le fueron más satisfactorias o bien podrá sumirse en un estado de introversión emocional donde la capacidad de amar se adivine debilitada y el odio, reprimido. 
Desde la perspectiva infantil, la familia y su correlato inmediato constituido por la comunidad, deben ser sometidas a las pruebas que determinarán su confiabilidad, y una vez que ésta se hubiese comprobado, podrán constituirse en blanco de los impulsos destructivos sin riesgo de acabar siendo aniquiladas. 
Pero el odio contra el mundo permanece oculto en el interior del niño deprivado y las más de las veces se mantiene inaccesible a la conciencia. Sólo si le fue posible conservar la huella de experiencias satisfactorias tempranas podrá llegar a experimentarlo. Por ello, para Winnicott, la aparición de la rabia y de actos antisociales de pequeño calado buscan introducir en el presente una maldad que le permita enfrentarla a través del odio y constituyen una señal de que estos niños conservan la esperanza de lograr un castigo que les permita recuperar el marco ambiental perdido. Son actos que suponen un intento de articulación de lo imaginado con la realidad compartida y de recuperación de una unidad yoica que se vio amenazada. 
En este sentido también dirá Blos(1979;181): La presencia de delincuencia o acting-out – que en parte no entra en colisión con la ley - se presenta como un resuelto y deliberado esfuerzo por resistir a la regresión y detener una inminente pérdida de la identidad ( desintegración yoica). 
La tendencia antisocial siempre es producto de una deprivación. ( Friedlander ,1945; Glover, 1956; Winnicott ,1960; Blos, 1979) 
 
Con su acto antisocial el niño trata de que se le restituya aquello bueno que fue perdido o bien que el mundo reconozca que mantiene una deuda con él. 
Pero ¿ cómo reaccionará la organización yoica frente al nuevo avance del ello a partir de la entrada en la pubertad de estos niños?. ¿Cómo gestionará cada adolescente ese nuevo poder que se abrocha al odio infantil, esa nueva capacidad para destruir e incluso matar? Winnicott concluye: Es algo así como poner vino nuevo en odres viejos. (1960;108) 
 
4. El desarrollo del drama: Paralelismos entre banda y familia. La puesta en acto de la reminiscencia. 
Si el grupo constituye para todo adolescente un escenario de paso, para el adolescente deprivado la banda es el punto de llegada. 
Su estructura le ofrece todo lo que constituye el nudo del vínculo familiar perdido: protección, apoyo, solidaridad, disciplina. Además, ese marco invisible brinda la acogida que sus padres, a pesar de la reagrupación, no pueden o no saben darle a causa de las interminables jornadas laborales. En esa situación y en el contexto de la banda, el adolescente inmigrante experimenta un sentimiento de identidad y de pertenencia que contribuye a disolver la ansiedad de la deprivación o, al menos a hacerla tolerable. 
Si en mucho esta definición se ajusta a lo que todo adolescente demanda del grupo y encuentra en él, el matiz que se incorpora en el adolescente deprivado es que su necesidad de protección es anormalmente intensa y que cada uno de sus compañeros además, ha enfermado precisamente por esa misma causa. ( Winnicott,1955;194) 
La asociación entre bandas adolescentes y pérdida migratoria no es un fenómeno nuevo. En la primera mitad del siglo XX los flujos migratorios europeos hacia Estados Unidos también estaban compuestos por menores. Algunos de ellos encontraron su lugar en grupos cuyo perfil respondía con un estilo opositor a la humillación que representaba experimentar el desprecio cultural y la marginación social por parte del medio en que se habían insertado. Grupos de afroamericanos ya estaban instalados en esa posición, la misma que más tarde adoptaron los de procedencia latina cuyo exponente actual más claro tal vez sean las maras surgidas de la emigración salvadoreña a California de los años ´70 y ´80. 
Sin embargo, la banda que nos proponemos analizar cuenta con unas motivaciones muy diferentes. Su oponente no es, al menos de un modo manifiesto o generalizado, la sociedad receptora. Su oponente es su igual. Es el caso de las bandas latinas en España. 
Cuando llegué de Ecuador, en 2003, tenía 14 años y no conocía a nadie. En mi barrio de Guayaquil la vida era dura: nos drogábamos con pegamento y cuando estábamos puestos nos hacíamos cortes en el brazo con un cuchillo para que viéramos que éramos valientes. Nos peleábamos mucho con otros barrios.(…)Pero en Madrid fue peor: me pasé un año entero solo, sin amigos, bajando todas las tardes al parque, donde me quedaba sentado en un banco. Luego me iba a casa a ver televisión.(…)Echaba mucho de menos a mis amigos y a mis primos de Ecuador. Mucho. Por eso, a los dos meses de estar en España les pedí a mis padres que me devolvieran con mis abuelos. Pero dijeron que no. Al año de estar aquí, en ese mismo parque, conocía a los Latin Kings. Me preguntaron si aguantaría todo por entrar, que me lo pensara. Les contesté que sí. Yo quería conocer gente.3 
Los Latin Kings es un grupo compuesto en su mayoría por adolescentes de origen ecuatoriano. Sus enemigos declarados son los Ñetas, también procedentes de Ecuador y de idéntico perfil cultural y social. 
Otros dos grupos enfrentados entre sí son los constituidos por los Trinitarios y los DDT (Dominican Don´t Play), ambos de origen dominicano. 
En los choques que se han producido en los últimos años entre los dos conjuntos rivales, algunos de sus miembros encontraron la muerte. 
Los Latin Kings se definen como una nación. Los Trinitarios por su parte, se saludan con la contraseña amor de patria. 
En todo proceso migratorio la tierra puede acabar sujeta a un intenso proceso de idealización cuando el sujeto no ha asumido la culpa por haber abandonado a los suyos. Pero ¿es éste el caso?¿Es la madre-tierra la añorada o se trata de la representación de un vínculo perdido y desde entonces intensamente buscado? Por otra parte, ¿cómo pensar este enfrentamiento entre iguales sin aludir a la mami de aquí y a la de allá, a los aspectos buenos y malos del vínculo alterados por la escisión a que dio lugar la deprivación? 
Es necesario remitir a Freud cuando dice que el neurótico sufre de reminiscencias. La reminiscencia es un recuerdo divorciado de sus orígenes y el adolescente deprivado está enfermo de ella. Se trata de un pasado que no se puede reparar y que abruma produciendo sufrimiento en el presente. 
La destrucción del otro- igual /escindido-considerado objeto responsable del agravio, se constituye en la esperanza de restitución- siempre infructuosa- de la dignidad perdida. 
En la admisión grupal que ofrece la banda, las dolorosas vivencias infantiles de debilidad, inferioridad y culpa se ven compensadas. El grupo se hace depositario de la fragilidad del yo y a cambio ofrece seguridad y le promete el poder. 
Este joven dominicano que se define como tímido , que sólo conocía a su padre a través de un vídeo y que fue objeto de burlas en el colegio dice: Aprendí pronto que necesitaba protección para sentirme seguro. Un día conoció a unos muchachos que le hablaron de lealtad, del amor a una patria en el exilio. No tardaron en ponerle a prueba. Tuvo que transitar su bautismo de fuego yendo en busca de jóvenes de otra banda. Patria o muerte tuvo que decir. Hoy es un ex miembro de una de estos grupos.4 
Reymond-Rivier (1965;251) dice que el deseo de cualquier adolescente de comportarse y ser considerado como un hombre, se vuelve necesidad compulsiva en el adolescente delincuente. Lo mismo puede decirse del adolescente inmigrante y deprivado que busca su lugar en una banda cuyo accionar también acabará inscrito en el marco del delito. 
 
La inclusión en el grupo exige soportar golpes, vejaciones y protagonizar ataques dirigidos al otro disociado que operarán como ritos de iniciación al tiempo que ponen a prueba la hombría y se ofrecen como trasmisión de un poder. El acto vandálico que quedará inscrito como la marca de un anillo, dirá Lacan (El Seminario, Libro VI, El deseo y su interpretación, 1958/59), cumple la función de designar como tal al ser del sujeto, mientras que el tránsito por el rito y el peligro que supone, se constituye en la fuente de un poder-saber, tan real como el poder que emana de la autoridad. 
La aparente pasividad y sumisión del adolescente se revela entonces como una absorción pero también da cuenta de lo que Blos (1979; 180) llama la desmezcla de las pulsiones- libido y agresión- efecto de la regresión que da lugar a lo que este autor denomina sadismo fálico. En efecto, el accionar de la banda revela la regresión a tipos de funcionamiento pregenitales de alto contenido sádico y masoquista que, en su repetición, subrayan la fuerza de las reminiscencias. 
La lucha por sentir real de la que habla Winnicott, vivencia interna de todo adolescente, mueve a estos grupos a acciones en la realidad que representan un ataque para la sociedad. Si ”nada ocurre” los individuos comienzan a sentirse inseguros respecto a la realidad de su protesta (…) pero si existe en el grupo un miembro antisocial, o dos, o tres, dispuestos a llevar a cabo el acto antisocial que produce una reacción social, ello otorga unidad a todos los demás, los hace sentirse reales y temporariamente sirve para estructurar al grupo.(Winnicott,1960;115) 
Sus miembros que, por otra parte, llevan años fuera de un sistema educativo que podría haber estimulado el desarrollo simbólico del pensamiento y del lenguaje, encuentran en las modalidades preverbales (fantasía y acción) una forma organizada de comunicación y puesta en acto de las reminiscencias. 
En este sentido, como afirma Fenichel, la actuación sería una forma especial de recuerdo y no una descarga impulsiva que obedece a una estructura superyoica fallida ( Freud, 1930;3058) 
Por otro lado, la concreción implica, por su propia naturaleza, una continua y obstinada dependencia del ambiente (Blos, 1979;233). 
Se busca la intervención del medio y las instituciones que lo representan. La modalidad que adopte su respuesta limitadora conferirá un carácter real a la búsqueda del adolescente deprivado. 
Sin embargo, y como se ha dicho, cada uno de estos jóvenes es producto de una historia y en ocasiones, el límite surge de la propia estructura del sujeto. Es el caso del adolescente dominicano al que nos hemos referido y que relata cómo en una ocasión y frente a un ataque se quedó paralizado: Descubrí ahí el horror. No aguantaba tanta sangre y palos(…) Tenía ganas de arrancarme los ojos y estrujarlos.4 En su caso, una deprivación infantil que puede haber cursado por la vía depresiva, da lugar a la aparición de la culpa y al deseo de castigo al modo de una castración que remite a Edipo. 
 
Pero si existe algo que da cuenta de la detención en el desarrollo emocional de estos adolescentes son los roles, normas y prohibiciones que se juegan en el interior de la banda. 
La simbología que acaba proyectada y asumida en el funcionamiento de este marco sustitutivo de familia, rebosa de los emblemas de la infancia. 
El paradigma de esta estructura lo constituye la banda de los Latin Kings y el subgrupo liderado por chicas denominado Latin Queens. En ambos, los rangos superiores son los reyes y las reinas. El resto de los integrantes son los hermanitos. (En el caso de los Trinitarios, al líder se alude como patriarca , soberano en el caso de los DDT) 
La simbología de la banda de los Latin es una corona de cinco puntas y se complementa con otros símbolos como el sol y el león.5 
De la representación de los padres como reyes dan sobrado testimonio los cuentos infantiles (Bettelheim). Las Técnicas Proyectivas por su parte, ilustran cómo el sol representa a las figuras parentales en el dibujo infantil ( Koppitz;108) y cómo la lámina 3 del CAT-A ( Bellak;12) es pantalla proyectiva de lo que el padre y su autoridad representan para el niño a través del dibujo del león. 
El joven ecuatoriano, miembro de los Latin King y al que hemos hecho referencia, describe que los encuentros se producen en los parqueS. El grupo se coloca formando un círculo6 
(…)Los reyes preguntan qué tal en casa, si tenemos comida o sitio para dormir…Si no es así te ayudan.(…) A mí me han castigado porque a veces he contestado mal a mi madre. Porque el padre y la madre son reyes y reinas y merecen respeto.3 
El listado de normas y prohibiciones está recogido en la biblia Latin. Es distinto para reyes y para reinas, debe ser del conocimiento de todos los integrantes y su incumplimiento trae aparejado siempre el castigo físico. 
Los papeles de cada quien respecto al género están claramente delineados, asumiendo en el caso de las chicas un rol pasivo y subordinado al varón reproduciendo así estilos familiares patriarcales y estrictos. 
Así, en el grupo de las Latin Queens y según una de sus integrantes: 
No puedes fumar hasta que no cumples los 18 años, y sólo te puedes enrollar con chicos Latin Kings. Si luego rompes con el chico tienes que guardar un luto de seis meses y durante ese tiempo no liarte con nadie más.3 
Garantizados los lugares parentales normativos, los hermanitos suplen a los hermanos de sangre. Sobre todos los integrantes de esta familia recae asimismo el tabú del incesto: las reinas en las reuniones no pueden coquetear con los hermanitos y éstos no pueden usar un lenguaje obsceno con las hermanitas.7 
 
5. Cae el telón: Amparo versus punición y deportación. 
Hemos intentado demostrar cómo la banda latina se ofrece para el adolescente deprivado como la representación en la diáspora del encuentro con el vínculo familiar perdido. 
Sus acciones delictivas sin embargo, significan un llamado a las puertas de la sociedad de acogida. Ésta puede responder de dos maneras: desde la contención que estimule la transición hacia una traducción simbólica de la reminiscencia, que a su vez tienda a su dominio adaptativo en el mundo interno (algo que acabará encontrando reflejo en el externo) o desde la sola aplicación de medidas punitivas y expulsivas que reaviven el abandono y confirmen la sospecha de indignidad. En España, las modalidades de respuesta adoptadas en Barcelona y Madrid representan ambos extremos.8 
Las instituciones deben asumir el alto coste social que representan para los países de origen medidas como la deportación. Un ejemplo de ello lo constituyen hoy en El Salvador dos de los grupos delictivos americanos más organizados y peligrosos: La mara Salvatrucha-13 y la Calle 18. 
Su germen fue la banda que brotó en el aislamiento migratorio y marginal en los Estados Unidos y la respuesta que encontraron fueron las deportaciones. 
Para la infancia que allí permanece, empobrecida, con padres ausentes y una evolución librada a su suerte, estos grupos constituyen la alternativa que da lugar a la reanudación del ciclo de búsqueda y destrucción. 
De ello da testimonio este niño salvadoreño, hijo de una madre viuda ocupada en trabajar fuera de casa durante toda la jornada mientras sus hermanas le sobreprotegían con sus cuidados. Cansado de que sus vecinos le trataran como a un cobarde, a los once años decidió clausurar la infancia: 
En mi barrio había unos chamacos recién llegados de Estados Unidos, deportados, que todos respetaban. Los chamacos usaban drogas, robaban, todos les tenían miedo. Y yo empecé a andar con ellos, así me respetaban a mí también.(…) Ellos eran mi familia, la gente que te quiere, que te cuida, que se va a jugar la vida por vos. Y me enseñaron cosas buenas y malas: a respetar, a ser unido, solidario. Y también a robar, a matar, a usar drogas, a venderlas.9 
 
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Referencias 
Bellak y Bellak(1949).Manual del Test de Apercepción Infantil con Figuras Animales (CAT-A).Buenos Aires: Edit. Paidos, 1979. 
Bettelheim B.(1975/76).Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Edit. Crítica, 2006 
Blos P.(1979).La transición adolescente. Buenos Aires: Edit. Amorrortu, 1996. 
Cirlot J.E.(1997).Diccionario de símbolos. Madrid: Edit. Siruela, 2008. 
Degano J. y col.(1999).El sujeto y la Ley y otros temas psicológico forenses. Rosario: Edit. Homo Sapiens. 
Freud S.(1908).El poeta y los sueños diurnos. Obras completas. t II. Madrid: Edit. Biblioteca Nueva,1973. 
Freud S.(1920).Más allá del principio del placer. Ob. cit. t III. 
Freud S.(1921).Psicología de las masas y análisis del yo. Ob. cit. t III. 
Freud S.(1930).El malestar en la cultura. Ob. cit. t III. 
Friedlander K.(1972).Psicoanálisis de la delincuencia juvenil. Buenos Aires: Edit. Paidos 
 
Notas 
1 Estela Arriagada. Psicóloga Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta. Miembro Titular de Quipu, Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental. Dirección postal: C/ Barco 31- 2º Ext. Izq. Madrid-28004. E-mail: earriagadacorreo.cop.es 
2 Plan de Acogida a Menores Inmigrantes. Concejalía de Educación. Ayuntamiento de Majadahonda (Madrid-28220). 
3 “Yo soy un Latin King”. Artículo periodístico. El País, 10 de julio de 2005. 
4 “La calle es nuestra”. Artículo periodístico. El País, 11 de octubre de 2009. 
5 El Rey: Simboliza, en lo más abstracto y general, al hombre universal y arquetípico. Como tal, posee poderes mágicos y sobrenaturales según la creencia animista y astrobiológica. En el rey se concentran muchas veces los rasgos del padre y del héroe. El título de rey se concede a lo mejor de cada especie o tipo; así el león es el rey de los animales y el oro de los metales. Derivaciones del simbolismo del rey se hallan por su correspondencia con el oro, el sol y Júpiter con los que puede identificarse. 
El Sol: Es el astro rey. Teogónicamente expresa el momento de máxima actividad heroica en la trasmisión y sucesión de poderes que se verifica a través de las generaciones de deidades. En alguna ocasión, surge el sol como sucesor directo e hijo del dios del cielo. Hereda uno de los atributos más importantes y morales de ese dios: lo ve todo y, en consecuencia, lo sabe todo. Para la inmensa mayoría de los pueblos el cielo es símbolo del principio del principio activo (asimilado al sexo masculino) y lo mismo sucede con el sol. Las principales correspondencias son el oro entre los metales y el amarillo en los colores. 
El León: La identificación del sol y del león, verificada por las culturas primitivas y astrobiológicas, también fue admitida en la Edad Media y el simbolismo cristiano la retiene. El león constituye el “ rey de los animales”, el símbolo del “ señor natural” o poseedor de la fuerza y del principio masculino. Según Jung, es indicio de las pasiones latentes y puede aparecer como signo de peligro de ser devorado por el inconsciente.(Cirlot J.E.: Diccionario de símbolos) 
6 Es con frecuencia, emblema solar. También simboliza la perfección. Hemos de señalar también la relación entre el círculo y la esfera, símbolo de la totalidad. ( Cirlot J. E.: Ob. cit.) 
7 Artículo periodístico. El País, 28 de septiembre de 2008. 
8 Desde 2006 la banda de los Latin Kings está registrada en Cataluña como asociación cultural, habiéndoles exigido las autoridades la renuncia expresa a cualquier tipo de violencia. Desde entonces organizan conciertos, participan en talleres contra la violencia machista y colaboran con asociaciones de inmigrantes en Madrid. La Audiencia Provincial de Madrid, en cambio, los 
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Winnicott D.W.(1984).Deprivación y delincuencia. Buenos Aires: Edit. Paidos,2003  declaró banda ilegal con la prohibición de reunirse en la calle ni en ningún otro sitio. Tampoco pueden inscribirse como asociación. La Audiencia asimismo condenó a penas de cárcel a los jefes, algo que recientemente también afecto a los Trinitarios y DDT. Por estas detenciones y deportaciones, la actividad de las bandas disminuyó en Madrid desde el año 2007. Artículos periodísticos. El País, 24 de enero de 2007,22 de junio de 2007,31 de agosto de 2009 y 11 de octubre de 2009. 
9 Caparrós M.(2009). Una luna. Barcelona: Edit. Anagrama, p.88/90.